El verano más cálido
El calor pone a prueba el 'refugio climático' de Cantabria
Los turistas que llegan a la región huyendo del calor se están encontrando este año con un verano riguroso
Santander
Antes de convertirse en concepto meteorológico de uso corriente, la noche tropical invitaba a imaginar una de esas playas de arena blanca y cocoteros inclinados hacia el mar por las que podría pasear, descalzo, Julio Iglesias, con una luna refulgente en el cielo. Roto el encanto, se ha transformado en sinónimo de agobio, aire pesado y sábanas sudadas. Cantabria, adonde cada año escapan por miles los turistas de la Meseta en busca de playa, verde y un aire algo más fresco, parece en riesgo de perder esa condición de refugio climático de vacaciones por culpa de un verano inclemente.
¡Peor estarán otros!, se puede argumentar, y es cierto: los mapas de temperaturas de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), han venido mostrando estas semanas una España achicharrada en la que el color rojo (32-34º), ha cedido ante un predominante fucsia (36-38º) que hace pensar en las llamas del infierno. Mientras, la costa cantábrica y la portuguesa aparecen pintadas de amarillo y naranja de distinta intensidad (un amplio abanico entre los 22 y los 30º), sin rastro de esas tranquilizadoras manchas de verde y azul que hacían fantasear a los veraneantes con la posibilidad de dormir en algún sitio donde hiciera falta echarse una manta por encima.
Ni los profetas más apocalípticos del cambio climático podrían haber imaginado este verano de temperaturas cordobesas en Cantabria: arrancó animado, con un mes de junio achicharrante en el que se batió el récord absoluto de la región con una máxima de 43,7º registrada en Tama (Cillorigo de Liébana), el día 23. Fue, claro, consecuencia de una ola de calor, otro fenómeno que, a fuerza de sufrirlo, han aprendido a distinguir los cántabros de un simple día de bochorno.
El verano más caluroso desde que hay registros
Datos del 1 de junio al 17 de julio en el Aeropuerto de Santander
Pero el hecho es que los termómetros han seguido estrujados durante todo julio, con algo más que una impresión de sofoco continuado: como ha indicado la Aemet, se trata del verano más cálido del que se tienen datos (en este caso, desde 1961); la temperatura media en julio ha sido 3,5º superior al periodo de referencia y, por citar un ejemplo, se han superado, hasta la dana, los 25º durante todos los días de este mes en el observatorio del aeropuerto. Y aún hay más: si en junio se anotaron cuatro noches tropicales –ya saben, con mínimas superiores a los 20º–, en lo que va de julio ya suman una decena. Da la sensación de que cada informe de la Agencia de Meteorología sobre el tiempo en Cantabria va acompañado de la coletilla 'desde que hay registros'.
«Llevamos una anomalía de más de tres grados y medio en los primeros 20 días del mes: es posible que vaya a ser el julio más cálido de la serie»
Sergio Fernández
Aemet
«Este verano en Cantabria está siendo extraordinariamente cálido», apunta Sergio Fernández, delegado territorial de Aemet. «Junio fue el mes de junio más cálido desde que tenemos registros, que es desde 1961, y tuvo una anomalía cálida de tres grados con respecto al periodo de referencia 1991-2020. Y en julio hemos empezado con el mismo sentido: llevamos también una anomalía de más de tres grados y medio en los primeros 20 días de mes. Es posible que vaya a ser el julio más cálido de la serie».
Una anomalía extraordinaria
Como explica, se ha constatado un aumento de temperatura de tres décimas por década, con lo que habría sido esperable que este verano estuviera un grado por encima del promedio del periodo 1999-2020. Tres es «extraordinario». Fernández recuerda que los episodios de calor de mayo y junio fueron más acentuados en el norte peninsular y también en Francia. No ocurre lo mismo en julio, cuando esta situación que afecta a Cantabria es mucho más extrema en otras áreas como el Valle del Ebro y Levante, con lo que no resulta tan excepcional.
¿Lleva camino Santander de convertirse en Benidorm? «No vamos a llegar a estar como en el Mediterráneo, porque al final es un mar cerrado y que se calienta más que el Cantábrico, que al ser abierto nos protege y suaviza las temperaturas máximas. Si aquí estamos teniendo noches tropicales, allí ya están hablando de noches tórridas, en las que no bajan de 25º».
La temperatura del mar está muy relacionada con la frecuencia de las noches tropicales en Cantabria durante este verano. Raquel Somavilla, investigadora en el Instituto Español de Oceanografía en Santander (IEO), habla de la «inercia térmica del mar». «Las calefacciones de las casas tiene agua porque aunque, efectivamente, ésta tarda más en calentarse, una vez que lo hace su capacidad de almacenar calor es muchísimo mayor que la del aire: 4.000 veces más por la combinación de la densidad que
Récord de días a más de 25 grados
Días de enero a julio con temperaturas iguales o superiores a 25C, 1961-2026
Si este verano el aire se mastica, el mar está como sopa: la temperatura superficial en el área del Golfo de Vizcaya es de 22 grados, «unos dos grados y medio por encima de lo que sería el valor climatológico para estos días del año». Seguro que alguno piensa que otras veces también ha estado el agua caliente, ¿no? «Podemos tener a veces anomalías que puntualmente hayan sido de ese orden, lo anormal de todo esto es el tiempo durante el que estamos manteniendo que esa temperatura esté por encima de lo normal: en realidad, llevamos años manteniendo esta anomalía», señala Somavilla.
«La temperatura superficial del agua está unos dos grados y medio por encima de lo que sería el valor climatológico para estos días del año»
Raquel Somavilla
Instituto Español de Oceanografía
Un mar caliente
La temperatura tan alta que tiene ahora el mar está muy relacionada con el calor del aire. Claro que entran en juego corrientes, afloramientos de aguas más frías o el efecto del viento. «Los balances de temperatura de nuestras aguas están dados, en más de un 80% por lo que es el balance vertical: por los procesos que por un lado vienen de la atmósfera y por otro de mezclas con aguas más profundas. En este caso, en lo que ha sido el calentamiento en primavera, sí podemos achacarlo a una contribución más directa del calentamiento atmosférico, porque hemos tenido mucha radiación solar, porque hemos tenido olas de calor en verano y hemos tenido temperaturas y días de insolación muy altos ya en abril y mayo».
El resumen de todo ello es que las aguas alrededor de la Península se están calentando más rápidamente que el promedio global. «Nosotros estamos en tendencias de temperatura de unos 0,25º por década, y a nivel global son de 0,15º». Y un hecho: «Una vez que se ha calentado el mar, cuesta mucho enfriarlo».
43,7°C
es la temperatura más alta nunca antes alcanzada en Cantabria: se registró en Tama (Cillorigo de Liébana), el pasado 23 de junio
22°C
es la temperatura superficial del agua en la costa cántabra, dos grados y medio por encima de lo que sería previsible en esta época del año
3,5°C
por encima de lo normal (valores medios desde el año 1961) se han medido durante los primeros veinte días del mes de julio en Cantabria
25°C
se han superado durante todos los días de este mes de julio en el observatorio meteorológico situado en el aeropuerto de Santander
43,7°C
es la temperatura más alta nunca antes alcanzada en Cantabria: se registró en Tama (Cillorigo de Liébana), el pasado 23 de junio
22°C
es la temperatura superficial del agua en la costa cántabra, dos grados y medio por encima de lo que sería previsible en esta época del año
3,5°C
por encima de lo normal (valores medios desde el año 1961) se han medido durante los primeros veinte días del mes de julio en Cantabria
25°C
se han superado durante todos los días de este mes de julio en el observatorio meteorológico situado en el aeropuerto de Santander
43,7°C
es la temperatura más alta nunca antes alcanzada en Cantabria: se registró en Tama (Cillorigo de Liébana), el pasado 23 de junio
22°C
es la temperatura superficial del agua en la costa cántabra, dos grados y medio por encima de lo que sería previsible en esta época del año
3,5°C
por encima de lo normal (valores medios desde el año 1961) se han medido durante los primeros veinte días del mes de julio en Cantabria
25°C
se han superado durante todos los días de este mes de julio en el observatorio meteorológico situado en el aeropuerto de Santander
Así como no hay hogar sin calefacción en Cantabria, el aire acondicionado sigue considerándose un extra excesivo, una opinión sujeta a vaivenes según lo que apriete el calor. Este año los ventiladores empezaron a desaparecer de las estanterías en mayo: una inversión razonable para aguantar los días más duros sin meterse a obras ni a demasiado gasto. Pero si uno se asoma a las páginas del periódico del año pasado –concretamente en agosto–, comprueba que se repetía la misma situación, con la clientela sorprendida por las altas temperaturas y dispuesta a llevarse cualquier cosa que refrescara de las tiendas de electrodomésticos, lo que viene a indicar que cada verano pasa lo mismo.
«Nos dicen que estos episodios de calor son algo puntual, pero es evidente que no es un fenómeno aislado, que cada año va a más y dura más tiempo»
Santiago Raba
Sindicato Médico
Mientras que cada uno en su casa hace lo que quiere y/o puede para defenderse del calor, parece que en los centros públicos debería haber una pauta. En concreto, la falta de climatización en ambulatorios y hospitales origina cada verano quejas de usuarios y profesionales, sin que, de momento, haya solución. «Nos dicen que estos episodios de calor son algo puntual, pero es evidente que no es un fenómeno aislado, que cada año va a más y dura más tiempo», critica Santiago Raba, vicepresidente del Sindicato Médico.
Explica que en Atención Primaria se está saliendo del paso en algunos centros combinando 'pingüinos' con deshumidificadores. «Pero sólo en las salas de espera –puntualiza Raba–, lo cual a mí me parece muy irónico, porque un paciente puede pasar ahí hasta media hora, pero el que está dentro siete y ocho horas es el profesional, médico, enfermera, auxiliar, lo que sea. La excusa es que los centros no están adaptados y que habría que hacer obras de mucho dinero para poderlos adaptar». Añade que el problema ni siquiera está solucionado en los centros más nuevos: si el de Santoña, el más reciente, dispone de aerotermia, el de Peñacastillo, a pesar de contar también con el sistema, no lo tiene en funcionamiento. «Parece ser que lo instalaron mal».
El mar, mas caliente que nunca
Datos resgistrados en la boya del Puntal en la Bahía
Los hospitales tampoco se libran de los sofocos. «Sierrallana está sin climatizar, ni para pacientes ni para los que trabajan allí. Lo irónico ha sido que la gerente, nada más llegar, se ha puesto a hacer obras en su despacho: tira paredes, pone cristales para que haya más luz natural, lo deja todo precioso y, por supuesto, climatizado. Y, al mismo tiempo, para los médicos residentes se ha tabicado un espacio interior para crear seis habitaciones de 5 y 8 metros cuadrados, sin ventana, sin luz natural, sin nada, y con temperaturas que están superando los 30 grados estos días».
La situación que describe en Laredo es mejor, donde tanto la zona de Urgencias como las habitaciones de los médicos están climatizadas. En este caso los pacientes no han tenido tanta suerte, y también se pasa calor en las consultas.
En cuanto a Valdecilla, «todo lo nuevo se ha climatizado, pero los médicos duermen en los pabellones, sin climatizar, y en habitaciones sin cortinas ni persianas en las ventanas. Para intentar lidiar con la situación, algunos ponen dinero para comprar entre todos un ventilador».
El refugio cántabro
Visto todo esto, ¿corre riesgo la condición de refugio climático de Cantabria? «Es cierto que nuestras temperaturas también están cambiando –admite Eduardo Lamadrid, presidente de la Asociación de Hostelería–, cada verano registramos más días de calor y un tiempo más estable, una realidad a la que no somos ajenos. Sin embargo, si nos comparamos con buena parte del resto de España, seguimos ofreciendo un clima mucho más amable para disfrutar de las vacaciones».
En cualquier caso, Lamadrid opina que la región ofrece mucho más que unos grados menos. «Tenemos la suerte de que, en apenas unos kilómetros, el visitante puede combinar playas, montañas, naturaleza, gastronomía y patrimonio sin grandes desplazamientos. Esto unido a unas temperaturas generalmente más suaves, convierte a Cantabria en un destino especialmente atractivo para quienes buscan escapar del calor extremo sin renunciar al buen tiempo. Más que un refugio climático, Cantabria es un refugio de calidad de vida».
Un centenar de muertes atribuibles al calor en la región durante la temporada estival
Los excesos de temperatura en Cantabria han sido la causa de 103 muertes durante el periodo estival, según los datos del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo), que para este panel de expertos arrancó el pasado 15 de mayo. La Unidad de Vigilancia de la Mortalidad diaria del Centro Nacional de Epidemiología (CNE) del Instituto de Salud Carlos III, responsable de este informe, estudia la mortalidad por todas las causas y, específicamente, las atribuibles al calor excesivo. Tal y como reflejan sus cálculos, entre el 15 de mayo y el 23 de julio se registraron 1.349 defunciones en la región, frente a las 1.245 estimadas o previsibles al analizar los datos de años precedentes. La diferencia entre ambas cifra supone un exceso de 104 por todas las causas, y de ellas 103 corresponden al calor. Durante esas mismas fechas se observaron 2.680 óbitos en el conjunto del país por esta misma causa. Los días más críticos para Cantabria, y en los que este exceso de mortalidad por calor resultó más acentuado fueron los comprendidos entre el 22 de junio y el 2 de julio, que acumularon cerca de cuarenta fallecimientos. Para sus previsiones, MoMo utiliza tres fuentes diferentes de datos: las defunciones diarias de los últimos diez años –excepto 2020, por la distorsión estadística provocada por la pandemia–, procedentes del Instituto Nacional de Estadística (INE) y del Ministerio de Justicia); las temperaturas registradas a nivel provincial por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), y la población por grupo de edad, sexo y provincia (INE).
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Gráficos y diseño Clara Privé y Marc González Sala
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