Nunca es solo fútbol. La magnitud de la decepción española en el Mundial obliga a algo más que a un análisis táctico. No es difícil ver en este equipo -en su devoción litúrgica por el sistema, en su miedo al desequilibrio individual, en la sumisión del talento a la coreografía- un reflejo de lo que es y de lo que amenaza seguir siendo este país en el siglo XXI: una sociedad que ha hecho de la desconfianza ante la excelencia una forma de cortesía.
Nunca es solo fútbol. Luis de la Fuente, que siempre fue un meritorio jugador de equipo, había convertido en credo la grave falsa modestia de Alfredo Di Stéfano: «Ningún jugador es tan bueno como somos todos juntos». España tenía a Lamine Yamal, acaso el mayor talento de su historia: solo hay que ver cuál ha sido el resultado de dos años instruyéndole en el pase hacia atrás. El tikitaka de 2010 era una cultura; el tiktok de 2026 es relax. La selección había sido patrocinada como símbolo de una España trans: mestiza, igualitaria y risueña. Anoche descubrimos su cara b. El mestizaje sin fusión es yuxtaposición. La igualdad entre desiguales, nivelación. Y los equipos serios no sonríen mientras suena el himno, sino cuando recogen la Copa.
Nunca es solo fútbol. La estrella disuelta en el grupo, el mérito prorrateado. Una parábola nacional. Nuestra escuela iguala hacia abajo, nuestra legislación recela del mérito y nuestra conversación pública dedica a demoler reputaciones el tiempo que otras dedican a construirlas. Pedirle a este vestuario que se atreva a la excelencia es pedirle que desobedezca a su país. Los jugadores no viven en una burbuja: son hijos de un tiempo en que el largo aliento cotiza menos que la viralidad instantánea, y en que los jóvenes, sin horizonte ni proyecto, no pueden emanciparse, sobre todo de sí mismos.
Nunca es solo fútbol. El desenlace tampoco puede sorprender al que observe el clima moral del país. Es lógico que una sociedad secuestrada por la polarización, donde las reglas se tuercen al servicio de la supervivencia de las élites y donde la palabra pública es ruido, solo pueda exportar la parálisis y hasta la infelicidad que se vieron en el césped.
Nunca es solo fútbol. La eliminación deja lecciones urgentes de cara a 2030, cuando España organizará el Mundial junto a Portugal y Marruecos. Ninguna selección fracasa sola: fracasa el país que se proyectaba en ella. Y esos once hombres, perfectamente organizados para la mediocridad, pixelan una imagen que España debe atreverse a contemplar, sosteniendo largamente la mirada sobre sí misma.
85 Comentarios
Arcadi, definitivamente tu reino no es de este mundo.
@Cuervos #79 Exacto
Mal, Arcadi, se te ve el plumero , mal artículo y rancio, y NO tienes razón
@CarCe #72 está bromeando, se está burlando de lo que habrían dicho ciertos comentaristas de haber perdido España.
@Mad88 #69 Tiene Usted razón, el sentido del artículo debe ser ese. Pero como de costumbre, este señor escribe algo rebuscado para satisfacer su ego interno, de escritor frustrado y rancio. Dolido con la frescura de la nueva generación que para llegar al éxito ha tenido que prescindir de su amado club blanco de futbol. En fin, no deja de llamar la atención cuanto odio pueden lanzar contra España los que se autocalifican de VERDADEROS ESPAÑOLES. Es ...un periodista prescindible donde los haya.
El partido pudo acabar perfectamente en los penaltis. Y entonces es lugar común calificar su desenlace de lotería. Para Arcadi esto es una indeterminación cuántica: ganar o perder son dos estados físicos equivalentes. Este artículo se corresponde con el estado cuántico perder. Y es un artículo que no leerán en otro periódico. Por eso está aquí Arcadi.
@Mad88 #69 Es esto. Otros lectores no lo han entendido. Está usando todos los tópicos a los que se habría recurrido de haber perdido la final
Siento ternura por los seguidores incondicionales del Sr. Espada. Parecen no reparar en el hecho que es "de letras" y que parece ignorar que tanto en la lógica proposicional como la de primer orden la doble negación implica afirmación. Ironiza sobre la posibilidad de la eliminación de España para aplicarla sobre otra ironía sobre lo que se habría dicho si hubiese sido eliminada. Lo que implicaría que está de acuerdo con todo lo que escribe y sobre lo que pretende ironizar. Todo al servicio del "ridículo narcisismo" del que hablaba acertadamente el comentario de @Timut #18
@Mad88 #69 Bien visto, eso es el único objeto del artículo
En resumen, que había una versión por si ganaban y otra por si perdían y los muy inútiles han publicado la versión si perdía España. Es que te tienes que reír de este periódico